Sinastría: cómo leer la compatibilidad entre dos cartas

Qué muestran los aspectos entre cartas, qué contactos pesan más y dónde acaba el método

La sinastría compara dos cartas natales y observa los ángulos entre los planetas de una persona y los de la otra. No es un test de compatibilidad por signo solar: el cálculo trabaja con las longitudes planetarias reales en el momento de nacimiento de cada miembro de la pareja, así que el resultado es único para esa pareja concreta. A continuación, qué ofrece realmente ese cálculo, qué contactos pesan más que otros y qué no conviene esperar de la sinastría.

Qué es un aspecto entre cartas

Un aspecto es el ángulo entre dos puntos del zodiaco. En una carta natal los aspectos se buscan entre los planetas de una persona; en sinastría, entre los planetas de dos. Si la Venus del primer miembro está en 12° de Tauro y el Marte del segundo en 14° de Leo, entre ellos hay 92°, es decir una cuadratura con orbe de 2°. Cada par de ese tipo es un canal de interacción propio: Luna a Luna habla del ritmo emocional, Mercurio a Mercurio de si resulta fácil entenderse con palabras, Venus a Marte de la atracción. La dirección importa: la Venus del primero al Saturno del segundo y el Saturno del primero a la Venus del segundo son dos contactos distintos con sentidos distintos.

Qué contactos pesan más

El peso de un contacto se compone de tres cosas. La primera son los propios cuerpos: el Sol y la Luna pesan más, después Venus y Marte, luego Mercurio, Saturno y Júpiter, y al final los planetas exteriores y los puntos ficticios. La segunda es el tipo de aspecto: la conjunción y la oposición son más fuertes que el trígono y la cuadratura, y estos más que el sextil y los aspectos menores. La tercera es el orbe, es decir la desviación respecto al ángulo exacto: un aspecto con orbe de 0,5° actúa bastante más que el mismo aspecto con orbe de 6°. Por eso un contacto exacto entre las luminarias suele significar más que cinco aspectos amplios entre Urano y Neptuno.

Armonía y tensión: por qué una cuadratura no es una sentencia

Los trígonos y los sextiles dan facilidad: en esas zonas la pareja se entiende sin explicaciones. Las cuadraturas y las oposiciones dan roce, y del roce suele nacer el movimiento: una oposición de Luna a Saturno obliga a aprender a hablar de las necesidades, algo que una pareja con solo trígonos puede no aprender nunca. La conjunción es un caso aparte: amplifica ambos planetas, y su tono depende de cuáles sean. Venus en conjunción con Júpiter se lee como generosidad, el Sol con Saturno como presión del deber, cualquier cosa con Plutón como intensidad excesiva. Una pareja sin ningún aspecto tenso es rara, y las relaciones sin roce son más a menudo aburridas que felices.

El índice de compatibilidad y qué mide en realidad

La calculadora muestra un número de 0 a 100. Es un balance ponderado: la suma de los pesos de los contactos armónicos frente a la suma de los pesos de los tensos, trasladada a una escala centrada en 50. Cincuenta significa una pareja típica, no neutra: en una muestra de cuatrocientas parejas aleatorias la mediana cae justo ahí, y el ochenta por ciento de las parejas queda entre 36 y 64. Así que 40 no es una catástrofe y 70 es un predominio realmente raro de contactos armónicos. Importa más otra cosa: el número mide la composición de los aspectos, no la calidad de la relación. No sabe nada de cómo dos personas manejan el roce, y eso es justo lo que decide si la pareja se sostiene.

Superposición de casas y por qué hace falta la hora de nacimiento

Además de los aspectos, la sinastría observa en qué casas de una carta caen los planetas de la otra. El Sol de la pareja en la casa cinco es una historia; en la doce, otra, aunque los aspectos sean idénticos en ambos casos. Pero las casas dependen del ascendente, y el ascendente de la hora exacta de nacimiento: un error de un cuarto de hora desplaza las cúspides varios grados, y un error de dos horas traslada un planeta a la casa vecina. Si la hora es desconocida, lo correcto es leer solo los aspectos entre planetas y no sacar ninguna conclusión sobre casas, ascendente o MC.

Carta compuesta y carta de Davison

La sinastría mira a dos personas por separado y los vínculos entre ellas. La carta compuesta hace algo distinto: construye una tercera carta con los puntos medios de los planetas de ambos, es decir una carta de la relación como fenómeno propio. La carta de Davison se levanta para el tiempo medio y el lugar medio de nacimiento de los dos, por lo que tiene un momento real y casas reales. Estos métodos no sustituyen a la sinastría; responden a otra pregunta: no cómo interactuamos, sino qué es esta relación en sí misma. En la práctica se toman como segundo paso, cuando los aspectos ya están trabajados.

Límites del método

La astrología no es una ciencia, y la sinastría es un modelo interpretativo, no un pronóstico. Los pesos planetarios, las reglas de signo para las conjunciones y el coeficiente de normalización son una convención nuestra reunida a partir de varias tradiciones: solo hay consenso sobre la jerarquía general, y las cifras concretas las fija cada escuela a su manera. El índice de compatibilidad no debe leerse como una sentencia, y menos aún como base para una decisión sobre una relación. El uso sensato es otro: ver dónde la pareja lo tiene fácil y dónde será previsiblemente difícil, y ponerlo en palabras.

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El cálculo es gratuito y se ejecuta en el navegador: los datos de nacimiento no viajan al servidor. Las posiciones planetarias las calcula Swiss Ephemeris con precisión de segundo de arco.

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